Nuestra capacidad para experimentar alegría es una de las señales más claras de que vivimos plenamente. El humor, la alegría y un corazón de niño son tesoros que podemos construir y proteger para disfrutar de ellos.
Una de las cualidades más apreciadas de padres y madres es su capacidad de ser optimista y poder reirse de si mismos. Podemos aprender de nuestros hijos, considerando que:
- Los niños viven en el presente, y por eso saborean el momento y la grandiosa experiencia sensorial de sentir la vida.
- Los niños se sorprenden y experimentan la naturaleza como si fuera la primera mañana de la creación...

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