miércoles, 5 de enero de 2011

Escribir al corazón

Una forma de comunicarnos con nuestros hijos que quiza exploramos poco es escribirles cartas. Al escribir podemos trasmitirles más claramente los mensajes que expresamos en la cotidianidad sin que necesariamente nos hagamos entender, y es que explicar con palabras escritas los sentimientos, valores y decisiones es una labor que puede tomar tiempo y nos exige un trabajo subjetivo que nos contectará con la sensibilidad. Es un ejercicio afectivo que nos permite darnos cuenta de nuestras prioridades, expectativas e incluso nuestros errores. En la cotidianidad puede que los sentimientos nos superen, e incluso los expresemos ligeramente sin pensar suficientemente esas palabras confusas, equívocas que a veces hieren a nuestros hijos sin que lo deseemos

Escribir esos mismos sentimientos en un papel cambia las cosas: Escribir sobre lo que pensamos y sentimos en familia y sobre la vida en general nos lleva a meditar. Una reflexión que puede poner en orden nuestras ideas y emociones. Escribir a mano puede ser aún mejor pues expresa más de nosotros, nuestros trazos salen del corazón, y plasman ideas que requiere de un tiempo, minutos, horas que nos permiten pensar y rectificar si es necesario.

Una carta puede darnos una pausa en nuestra ajetreada vida y hasta podría abrir un espacio-tiempo terapéutico para ti y tu hijo. Puede sensibilizarnos unos con otros acercandonos e incluso podría apaciguar y clarificar conflictos complejos.

Al escribir una carta tomamos distancia frenta a los hechos y sentimientos para luego aproximarnos a ellos con más calma; nuestras ideas toman perspectiva, podemos retoman nuestros objetivos formativos hacia nuestros niños, que nos permiten pensar sobre nuestros sentimientos en ocasiones desbordados. Nuestros pensamientos son más precisos y las palabras serán mejor escogidas.

Las cartas permiten reflexionar nuestras palabras sobre cualquier tema y permite considerar a ese otro a quien queremos comunicar nuestro mensaje. Pensar “a distancia” puede facilitar que ponernos en el lugar de nuestros hijos, sopesar sus sentimientos y recordar para poder escucharlos en nuestro pensamiento, con serenidad.

Escribe tus pensamientos sobre diversos temas de la vida y permitele a tu hijo leerlos, podrían abrirse diálogos muy interesantes sobre la vida y sus retos actuales. Otra ventaja es que lo escrito queda escrito, y si escogimos bien nuestros mensajes, valdrá de mucho que las cartas se pueden leer y releer, testimoniando nuestro afecto hacia ellos. Por otra parte, si nuestros hijos son adolescentes, con certeza les costará más escucharnos, por lo que puede ser oportuno entregarles en nuestras cartas mensajes escogidos según la ocasión, con sensibilidad podemos abrir un canal de comunicación y afecto importante.

La respuesta a la carta por parte de nuestro hijo puede indicarnos cuan dispuesto está a escuchar y aceptar nuestros mensajes, generalmente escribirle abrirá opciones para una mayor comprensión y comunicación. Haz la prueba, las ocasiones pueden abundar, por ejemplo al iniciar este año, en su cumpleaños, cuando logre metas valiosas o cualquier día que desees mostrarle tu amor.

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