Los sistemas familiares son sistemas abiertos que tienden a autorregularse para asegurar la supervivencia pero que a su vez se nutren, interactúan y se vinculan con otros sistemas familiares y sus componentes individuales. La relación dinámica que se genera entre los individuos de un sistema es lo que denominamos una “constelación”.
Bert Hellinger, psicoterapeuta alemán nacido en 1925, es el creador de este método terapéutico. El trabajo y el desarrollo de la técnica de constelaciones familiares es una síntesis terapéutica que se nutre de las bases de estas escuelas y que nace en los años ochenta en Alemania. Hellinger realizó profundas reflexiones sobre el orden y las leyes naturales que rigen a la gran familia humana. Para él, cada ser humano es arte y parte de su sistema familiar y depende de él para su existencia y su calidad de vida. Según su criterio, para que la vida fluya adecuadamente es necesaria la coherencia y la concordancia consigo mismo y con el sistema familiar y social en el que vivimos.
Este conjunto de leyes naturales, familiares, sociales y espirituales que rigen el funcionamiento de los núcleos humanos, es lo que Bert Hellinger llama “ los ordenes del amor”. La trasgresión de los órdenes del amor en las interacciones humanas será el origen de los conflictos y las discordancias internas que pueden llegar a manifestarse como patologías individuales, familiares, grupales o sociales. Cuanto más desorden, cuanto más conflicto, más severas suelen ser las dificultades que se manifiestan en los seres y con frecuencia nos encontramos ante enfermedades crónicas, adicciones o problemas mentales graves, más conflictos, más guerras, mayor devastación, mayor problemática familiar, social, laboral, etc.
A través del método de constelaciones, se busca identificar los puntos nodales que puedan estar afectando al individuo, al sistema familiar, laboral o social y que están dificultando el flujo organizado de la vida. A partir de allí, en la medida que el mismo sistema lo permita, se restaura el orden perdido, desatando estos puntos y permitiendo un nuevo fluir en la vida de las personas comprometidas.
La importancia de las constelaciones familiares, radica no solamente en el hecho de que pueda permitimos sanar aspectos personales de nuestras propias vidas; sino que, también nos permitirá restablecer un orden que va a favorecer a las generaciones venideras. Ya que se ha visto en la experiencia que muchos temas no resueltos en las familias, pueden terminar reproduciéndose y afectando a algún miembro de una generación posterior que de una manera muchas veces no conciente, termina identificándose con alguno de los miembros involucrados en la situación o conflicto no resuelto.
En un trabajo que conecta con el inconsciente colectivo del cliente comienzan a aparecer distintas emociones e impulsos relacionados con las personas de su familia, que reflejan lo que puede estar afectando a su familia. A partir de dinámica el terapeuta interviene y busca la solución óptima posible para cada caso. Esta solución busca abrir nuevas puertas de comprensión y desatar los posibles nudos con el fin de restablecer el orden en el sistema y el flujo de la energía en la misma.
A esta solución se llega por distintas vias de reparación, como por ejemplo:
- Restableciendo el orden y la comunicación entre padres, hijos, hermanos.
- Dándole un lugar a las personas que han sido olvidadas o negadas a través del tiempo.
A esta solución se llega por distintas vias de reparación, como por ejemplo:
- Restableciendo el orden y la comunicación entre padres, hijos, hermanos.
- Dándole un lugar a las personas que han sido olvidadas o negadas a través del tiempo.
- Aclarando situaciones o permitiendo el encuentro en parejas en procesos difíciles.

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